Thursday, May 13, 2010

Viaje a Lima (22 - 25 Abril 2010)

Jueves 22



¡Llegó el día del retiro! Me levanté tempranito y desayuné quinua con un poco de leche, almendras, plátano y una granadilla. Luego tomé un taxi al centro budista y esperé con los demás a que llegaran los buses que nos llevaron a Curayacu, el club de la Policía en San Bartolo.

Una vez allá nos registramos y fuimos a nuestros cuartos. Dada la gran cantidad de participantes en el retiro, algunos de nosotros tuvimos que ceder nuestras camas y dormir sobre colchonetas en bolsas de dormir. Luego de ubicar nuestras cosas en nuestros cuartos tuvimos tiempo libre hasta el almuerzo para huevear. Yo estuve dando vueltas por ahí, tomando algunas fotos. A media mañana fui a la cafetería (la que habíamos instalado nosotros) y comí un paquete de morochas y un mate de coca.

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El contrato con el local prácticamente no nos dio opción a llevar nuestro propio concesionario o preparar nosotros las comidas, así que tuvimos que contratar los servicios del concesionario del club. El precio por día por persona no era nada barato, así que asumimos que las comidas serían buenas (ricas, saludables y generosas) como en ocasiones anteriores, pero no fue así. En el almuerzo sirvieron lomo saltado y refresco de maracuyá. El lomo estaba más o menos, como de menú de 4 o 5 soles, la porción no era muy grande. A mí me tocaron pedazos duros y pedazos no tan duros de "lomo". El refresco estaba aguado. La versión vegetariana era con carne de soya (lo mismo sucedió con el resto de las comidas).

Después de almuerzo y antes de la primera sesión del retiro me tomé un té verde en la cafetería. Después de esta sesión sirvieron la cena: asado con puré y arroz y otra vez refresco de maracuyá. Otra vez, sabor mediocre y porción insuficiente. Después de la cena tomé un mate de coca y un café con leche. Luego hubo otra sesión y nos fuimos a dormir.

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Viernes 23


El viernes me levanté temprano para ducharme antes de las otras 7 personas con las que compartía el cuarto. Después fui a caminar un poco, ver la playa y esperar a que sirvieran el desayuno. Nos sirvieron jugo de melón aguado, un pan integral, un pan de yema, una tajada de jamón, una tajada de queso, mantequilla y mermelada para cada uno. El desayuno quedó chico, así que fui a la cafetería y compré una bolsa grande de frutas deshidratadas Del Brujo (marca que pertenece a Brujas de Cachiche) y un té verde.

Después de la primera sesión de meditación almorzamos ají de gallina y un líquido casi transparente medio espeso que alguien en la mesa identificó como agua de piña. Nunca sabremos en realidad qué era pero de hecho fue una de las bebidas más desagradables que nos dieron en los cuatro días. Me tomé un café cortado en la cafetería y fui a ayudar a Valerie con el dharma shop (donde se venden libros, meditaciones, polos y toda clase de parafernalia budista). Ella me invitó un plátano manzano.

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Después de la segunda sesión llegó la hora de la cena. A estas alturas ya bastante gente se había quejado de la falta de frutas y verduras así que nos dieron pastel de acelga (estaba super salado, tenía demasiado pan remojado en la base y la porción era minúscula) con una ensalada misia de lechuga, cebolla blanca, tomate y pepinillo. Una vez más fui a la cafetería para terminar de llenarme con un paquete de Club Social, un café cortado y un paquete de Pícaras.

En la noche, después de la tercera sesión, tomé unas cervezas en la cafetería con algunos amigos, picamos Tor-Tees y un poco de arroz chaufa que Alfonso había comprado y tomé 2 tragos de un licor checo que él me invitó.

Sábado 24



El desayuno del sábado fue casi lo mismo, con pan francés en lugar de pan de yema y jugo de piña en lugar de melón. Desayuné rápido y fui a ayudar en cafetería. Durante el turno tomé un café, un té verde, un té embotellado light y un plátano (por sugerencia de la gente, la cafería compró fruta fresca para vender).

El almuerzo fue seco de pollo con frejoles y arroz y chicha. Felizmente me tocó muslo en lugar de pierna (mis preferencias en presas de pollo van en este orden: pechuga, muslo, ala, pierna), pero la salsa del seco estaba super aguada, al igual que la chicha, que además se sentía fermentada. Tomé un café en cafetería e Ingrid me invitó una ciruela criolla.

A sabiendas de las deficiencias en la calidad y cantidad de las comidas y los refrescos, ese día el equipo organizador decidió repartir botellas de agua en el almuerzo y medio tamal criollo por persona en la cena. Ésta consitió en un pedazo de pastel de carne y puré de camote (combinación bastante extraña para mi gusto), más chicha aguada.

En la noche comí un paquete chico de fruta deshidratada. Después de la última sesión hubo una competencia de vencidas (con apuestas pro-fondos para el centro) y tuvimos una fiesta en la cafetería. Tomé varias cervezas y me acosté como a las 4 de la mañana.

Domingo 25



Antes del desayuno comí una granadilla y una manzana que había comprado el día anterior en la cafetería. El desayuno fue similar, con pan serrano y pan francés y jugo surtido.

El almuerzo fue una de las comidas que menos me gustan: estofado de pollo con arroz y papa, y para colmo de males me tocó pierna. En la mesa había una vegetariana que se la pasó comiendo arroz y papa sin salsa. Así de ricos estaban los platos vegetarianos. El refresco fue emoliente, que estaba decentón.

Esa tarde terminó el retiro y fuimos al centro donde se llevó a cabo un matrimonio budista de 5 parejas y hubo un cocktail de despedida para el lama. Alfonso contrató gente de Huaringas para encargarse de los tragos y bocaditos. Había brochetas de uva, mango, papaya y sandía, mondadientes con uva y queso, apio y zanahoria con huancaína, apio y zanahoria con palta y mayonesa, sanguchitos de espinaca con queso crema, enrolladitos de queso crema con jamón y tomate, deditos de pollo con salsa teriyaki, piernitas de pollo, tequeños con guacamole, tequeños con huancaína, yuquitas fritas con ají y tartaletitas de ají de gallina. Tomé cerveza y un maracuyá sour. Todo estuvo riquísimo, me tomé fotos con todos mis amigos y me despedí de ellos hasta la próxima visita.

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Viaje a Lima (21 Abril 2010)

El miércoles comí una granadilla y un plátano de seda antes de entrenar. De regreso me preparé un jugo de lúcuma con leche y un jugo de plátano congelado con leche y canela. Si no han probado antes preparar jugo con plátano congelado, se los recomiendo, sale espeso y con una textura super cremosa. Con una buena licuadora (tipo Vitamix) o un procesador de alimentos se puede hacer un helado super sano con plátano congelado y un poquitito de leche o crema de leche.

Después partí con rumbo a la UPC para almorzar con mi hermana Gloria, que trabaja ahí. Hace años que no iba para allá, me habían dicho que debido a las obras (típicas en época de elecciones municipales) el tráfico estaba insoportable, pero felizmente a esa hora no hubo problemas. Como era temprano aún me bajé en La Encalada y fui a Vivanda a ver qué dulces podría comprar para traer de vuelta. Luego caminé a Punto Azul, viendo en el camino la gran cantidad de negocios que han prosperado en la zona, gracias al crecimiento exponencial de la población estudiantil de mi ex alma mater.

Gloria no había llegado, me senté en una de las pocas mesas que aún quedaban libres y la esperé un par de minutos. Decidimos pedir un plato frío y uno caliente para compartir: un tiradito tricolor (natural, salsa de ají amarillo y salsa de rocoto) y un tacu tacu especial (con mariscos y filete de pescado apanado). Para tomar pedí una Cusqueña negra y Gloria una Inca Kola. Tuvimos que pedir refill de canchita porque la primera porción estuvo un poco pobre (y nosotras teníamos mucha hambre).

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La comida llegó rápido, el tiradito estaba muy rico, el tacu tacu estaba bien aunque noté algunos trozos de mariscos que yo calificaría como sobras. El pescado apanado estaba buenazo, grandote y no se sentía grasoso para nada.

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Después del almuerzo fuimos a la UPC y Gloria me hizo un tour por el campus para mostrarme lo mucho que ha crecido y cambiado. Me mostró también que a pesar de tener varias opciones para comer dentro (Ricota, Starbucks, el café que vende lo que preparan los alumnos, una especie de kiosko con sandwichs, etc) y fuera de la universidad, los alumons arrasan con el contenido máquinas de golosinas, que tienen que ser repuestas varias veces al día. Me crucé con mi amigo budista Andrés Cordero (después me contó que está enseñando ahí) y conocí a algunos de los compañeros de trabajo de mi hermana. Luego tomamos el bus al estudio 214, que forma parte de la escuela de música. Dimos una vuelta rápida (no entramos a ninguna sala porque no sabíamos si había gente dentro) y regresamos al campus principal. Luego me despedí de Gloria para que pudiera seguir trabajando, aún en contra de su voluntad.

De regreso en la casa alisté mis cosas para el retiro. Luego cené con mi mamá pan árabe que había comprado en Vivanda relleno con y azúcar. Sí, no es un error de tipeo, en mi familia se come el pan con palta y azúcar desde que tengo uso de razón, tanto así que me enteré de que el común de los mortales come el pan con palta y sal recién en mi adolescencia.

Mis papás y yo nos alistamos y fuimos al colegio Humboldt para la conferencia de Lama Ole. Ahí saludé a los que no había visto el jueves anterior en el centro, escogimos un sitio cerca del escenario y mientras esperábamos la hora de inicio dejé a mis papás sentaditos y fui a conversar con la gente. También me compré uno de los tres modelos de polos en venta, que este año estuvieron buenísimos. La conferencia fue larguísima, como todos los años. Mi mamá se quedó dormida varias veces, yo la desperté cada vez que me di cuenta. Mis papás decidieron irse durante la sesión de preguntas y respuestas, así que no meditaron ni recibieron la bendición del lama. Yo sí me quedé hasta casi el final, después caminé al Ovalo Higuereta esperando encontrar un micro pero dado que era casi medianoche preferí tomar un taxi. De regreso en la casa comí un mini king kong con manjarblanco de lúcuma que me había regalado mi tía Emi.

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Wednesday, March 18, 2009

Phowa en Colombia (6/6)

2 de marzo 2009

Nos despertamos el lunes con el día más o menos planificado. Bajamos con la intención de salir a buscar desayuno pero la empleada había preparado arepas, huevos revueltos y jugo de mora (de pulpa congelada). Desayunamos con Iván y salimos con él en un taxi camino a su oficina. De ahí fuimos al cerro Monserrate, famoso lugar de peregrinación y recogimiento católico. Por supuesto, nosotros ni entramos a la iglesia que está en la cima. Subimos en funicular y estuvimos mirando la ciudad desde arriba. Tomamos una chelita, paseamos por la feria artesanal (Ingrid desató su personalidad de compradora compulsiva), hicimos el recorrido de las estaciones y antes de descender en el teleférico compramos una arepa con queso y una empanadita de carne. Estuvieron regulares.

Una vez abajo caminamos hasta el centro, donde encontramos otra feria artesanal. Ingrid compró unos lentes de abeja y quiso unas botas pero no había su talla. Yo compré aretes para mi hermana y mi sobrina. Después seguimos avanzando hasta la plaza principal. Luego de la foto de rigor tomamos un taxi hacia una zona donde pudimos cambiar dólares en pesos (resulta que las casa de cambio están en oficinas dentro de edificios, son difíciles de ubicar).

Luego tomamos otro hacia el barrio de La Macarena, por la plaza de toros, en donde está el restaurante El Patio. La novia de Iván nos había recomendado este lugar para comer buena comida colombiana. Preguntando llegamos y nos dimos una desagradable sorpresa cuando nos entregaron las cartas: italiana, francesa y mediterránea. Salimos despavoridos y algo apurados, no teníamos mucho tiempo para perder. Tomamos un taxi a la zona T, el sector ficho de Bogotá, donde están los centros comerciales más caros.

Caminamos un momento buscando dónde almorzar y terminamos en Club Colombia (marca equivalente a nuestra Cusqueña), bien apodado "el José Antonio de Colombia", es decir, restaurante ficho de cocina lugareña. El local es enorme, nos sentamos en una terraza cercana al bar. De beber pedimos una Club Colombia (Manuel) y jugo de frutos rojos (Ingrid y yo). Para comer le pedimos recomendaciones al mozo, nos sugirió armar una fuente con tres piqueos: yuquitas rellenas de queso y con relleno de carne (tipo papa rellena), empanaditas de carne mechada con arracacha (un tubérculo) y chicharrón de cerdo con arepas. Todo acompañado por una especie de pico de gallo y crema (creo que era simple y no agria). Todo muy rico, a excepción del chicharrón, muy difícil de masticar para mi gusto.

Manuel se pidió otra chela y yo un jugo de feijoa, me dijeron que era como la guayaba pero la verdad no me gustó, era un poco amargo.

De fondo habíamos pedido una bandeja paisa para compartir, ya con los piqueos nos habíamos llenado un poco pero de todos modos queríamos probar un plato representativo Colombiano. Felizmente no fue taaan abundante y pudimos terminar. Nos trajeron un plato hondo con frejoles a cada uno, al centro había un plato con frejoles, chicharrón, carne molida, plátano cocido y palta. Todo rico (aunque de nuevo el chicharrón no me pareció la gran cosa) y con eso sí terminamos repletos.

Luego de pagar la dolorosa fuimos caminando a chequear algunas tiendas. En un centro comercial Manuel preguntó por camisas, yo me espanté con los precios. En la calle Ingrid no resistió y le compró unos aretes de cáscara de naranja a un ambulante que le dijo que se veía churrísima. Después entramos a una especie de "local ferial", tipo polvos rosados chiquitos, en donde Ingrid por fin encontró unas botas similares a las que vio antes.

Saliendo de ahí fuimos a Beer Company, en donde tomamos unas chelas "hechas en casa". Yo no pude terminar la mía, iba a reventar. El tiempo se nos acabó y tuvimos que volver a casa de Iván por las cosas. Ahí estaba su novia, nos despedimos y partimos al aeropuerto.

Antes de migraciones aproveché para comprar caramelos de café. En migraciones tuve otra experiencia rara con "la justicia": me preguntaron mi ocupación, revisaron mi pasaporte y me llevaron nuevamente con el supervisor. Felizmente no me retuvieron ni nada. Antes de abordar el avión compramos algunas cosas más, tomamos unas cervezas más y finalmente dijimos "hasta luego" al país del café y las arepas.

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Tuesday, March 17, 2009

Phowa en Colombia (5/6)

1 de marzo 2009

El domingo desperté y vi que mis zapatos no habían secado. Los dejé donde caía un poco de sol y me quedé en slaps. Fuimos a tomar desayuno: huevos revueltos con achiote, pan de ymea, galletas saladas, mantequilla, mermelada, café, leche y chocolate con leche.

Partimos al centro de retiros, yo preocupada por mis zapatos viendo que el sol ni se asomaba. Fui conversando con un colombiano tatuado muy buena gente. Aún no empezaba la sesión, Manuel me contó que la estufa de la cafetería estaba prendida y podía aprovechar para secar mis zapatos. Todo bien hasta que vi humo saliendo de ellos, no había reparado en que el forro que rodea los tobillos tenía plástico y se quemó. Igual continué secándolos con cuidado y cuando fue hora de ir a la gompa los dejé afuera para que los eventuales rayos de sol terminen el proceso.

La sesión del domingo fue más relajada al comienzo, hicimos preguntas y respuestas. Se sintió la huella del terrorismo en las preguntas de los locales. Después tuvimos meditación y al final una bendición rápida.

El almuerzo de despedida fue arroz, guiso de res, ensalada, salsa picante de culantro, refresco y postrecito. Partimos apurados a los hospedajes para recoger las maletas y dirigirnos a Bogotá.

En el camino Manuel habló con su amigo Iván, quien gentilmente nos había ofrecido su casa para pasar la noche. La idea era ir, dejar las maletas y tomar un taxi a la conferencia. Para mala suerte Iván estaba en la clínica, se había dislocado el hombro jugando water polo. Cambiamos de planes y nos bajamos con el resto de gente, a unos metros de la estación de buses. Una vez en la estación Manuel consiguió la dirección del local de la conferencia y tomamos un taxi con ese rumbo. De más está decir que llegamos tarde y matados. El auditorio antiguo de la YMCA y las tenues luces amarillas no ayudaron para mantenernos despiertos.

El plan de la gente era ir a uno de los centros de Bogotá para pasar un tiempo con Ole pero nosotros estábamos con equipaje y hospedados no tan cerca del lugar, así que nos despedimos y nos fuimos en el taxi que habíamos pedido. De salida Ingrid se compró un sandwich de hot dog con mayonesa que devoramos más entre Manuel y yo porque a Ingrid no le gusta el hot dog, y menos con mayonesa. En su defensa, le ofrecieron de atún y de carne, ella escogió el último.

Finalmente llegamos a la casa de Iván, en un condominio nuevo, de puros ladrillos como el 99% de Bogotá. Él y su novia nos atendieron muy amablemente, nos invitaron tres leches (de un matrimonio; allá están de moda ese tipo de tortas en los matris), arepas con mantequilla y café con leche.

Nos acomodamos en el cuarto que habían preparado para nosotros y pedimos una computadora para intentar hacer el check-in. Manuel aprovechó para leer sus mails, leyó los enviados al team y fue entonces cuando supe por qué Alvaro había estado tan sospechoso dos días antes: ya había pasado su examen para piloto comercial. Luego de leer un poco de mails y conversar llegó la hora de dormir (y dado que dormí al medio me tocó escuchar ronquidos en stereo).

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Phowa en Colombia (4/6)

28 de febrero 2009

Después de dos días de lluvia decidí que era hora de ponerse el pantalón impermeable. Por supuesto sabía que esto significaba que no llovería más.

El desayuno ese sábado fue muy provinciano. Había caldo con perejil y papa sancochada, carne de cordero, y los infaltables pan de yema, mantequilla, mermelada, café, leche y chocolate con leche. Tomé un poco de caldo con papa, estaba muy bueno pero no me sabía a desayuno. Manuel sí se empujó un buen trozo de cordero con todo y grasita.

Volvimos a la carga con más phowa. Empecé a sentir algo en la parte superior delantera de la cabeza, donde a veces se ha puesto sensible desde que medito. Ole cortó abruptamente la sesión; era probable que llueva así que era mejor parar para chequear las cabezas. El nerviosismo entre los nuevos (aproximadamente la mitad de los asistentes al curso) iba in crescendo mientras llegaba nuestro turno en la cola. Afortunadamente no sólo tuve la señal, sino que salté cuando Ole puso su dedo en el sitio exacto. Todos los nuevos pasamos el examen y nos fuimos felices a almorzar.

El almuerzo nuevamente fue super casero y rico: lentejas (bajas de sal), arroz, carne molida, ensalada, refresco y postrecito.

Ole había anunciado que él y su gente tenían trabajo que hacer, por lo cual nos reuniríamos a las 7 pm. La tarde se pasó lentamente conversando, tomando café, chequeando el dharma shop. A eso de las 7:30 volvimos a la gompa. Hsbían improvisado un ecran con una tela blanca, los uruguayos mostraron un video de KDL (el centro de retiros en Uruguay), Caty mostró videos del Europe Center y fotos (algunas con Hannah en una reunión de centros). Ole pensó que sería mejor seguir el domingo porque la gente estaba distraída.

Antes de la cena nos tomamos unas latas de Poker, una de las cervezas locales, bien ligera (4% de alcohol) y rica. A pesar del frío cayó bien una chela heladita. También tomamos un vasito de aguardiente (Ingrid tomó medio y el otro medio se lo tiró en la cara). La cena nos trajo nuevamente lo que supongo es un clásico en la cocina casera colombiana: "arroz con pollo" (arroz con comino, algunas verduritas, pollo deshilachado), ensalada y el único postre rico que probé en mi corta estadía: una rebanada de queso tipo edam con bocadillo (dulce de guayaba).

Compramos algunas chelas más para llevar y regresamos al seminario. Habían comprado una torta por el cumpleaños de Magda, le cantamos happy birthday en inglés y colombiano (la versión es distinta a la que conocemos). Los uruguayos estaban alborotados por ir a Andrés Carne de Res, le pidieron permiso al padre para llegar tarde (aceptó las 3 am). Ingrid también fue, aunque sola porque mientras se arreglaba la dejaron. De todos modos pudo encontrarlos en el local y la pasaron tan bien que llegaron a las 3:30.

Aproveché para lavar mis zapatos de trekking que estaban llenos de lodo. Lucy, Manuel y yo estuvimos en la biblioteca del seminario tomando vino con los del traveling group y algunos colombianos de Medellín. No nos quedamos hasta muy tarde porque estábamos cansados.

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Phowa en Colombia (3/6)

27 de febrero 2009

Ole propuso el día anterior empezar la sesión de este día a las 9 am. Eso significaba levantarse una hora antes, así que la alarma sonó a las 6:30.

Por primera vez en el viaje probé las famosas arepas. El desayuno tuvo además pan de yema, mantequilla, mermelada, café, leche y chocolate con leche. Las arepas me parecieron ricas pero honestamente si voy a comer almidón prefiero un pancito integral.

Llegamos al centro de retiros, al entrar a la gompa vimos que nuestro sitio estaba empapado por la gotera en el techo. Encontramos un sitio en el extremo izquierdo de la primera fila y nos mudamos ahí. La experiencia de las sesiones anteriores me hizo desarrollar una técnica de estiramiento de piernas en los momentos precisos para no morir del dolor en las rodillas y la zona lumbar. Sin embargo todavía no sentía nada en la cabeza y volvieron mis miedos de no obtener la señal.

El almuerzo estuvo rico. Fue el primer pollo al curry que me ha gustado en mi vida, creo que es porque estaba bien suave. Estuvo acompañado por arroz y ensalada. Después de almorzar hablé con Alvaro por teléfono y me pidió revisar mi correo con tono sospechoso, obviamente era imposible en medio de la nada, así que le dije que lo haría cuando llegara a Bogotá.

Nuevamente después de innumerables cafés (qué rico es el café Colombiano!) volvimos a la carga con otra sesión. Una vez más llovió, así que meditamos en medio de truenos y el ruido del agua cayendo en la tierra.

La cena no fue de mis favoritas, pero estuvo bien para calentarse un poco: sopa de tomate con su chorrito de crema de leche opcional, rebanada de pan baguette, palta y refresco.

Se rumoreaba una salida a Andrés Carne de Res (restaurante famosísimo muy cercano al seminario donde nos estábamos quedando) con los uruguayos para recibir el cumpleaños de una de ellos, pero se decidió no salir esa noche.

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Sunday, March 15, 2009

Phowa en Colombia (2/6)

26 de febrero 2009

Nos despertamos a las 7:30. Después de bañarnos y alistar nuestras mochilas seguimos el llamado de la campana que afortunadamente no sonaba para indicar el inicio del rosario sino del desayuno. En el comedor nos encontramos con la gente y rompimos el ayuno nocturno con pan de yema, mantequilla, mermelada, huevos revueltos, queso fresco desabrido, café con leche y chocolate con leche.

Los buses nos llevaron al centro de retiros. Afortunadamente Pedro de Venezuela nos había conseguido un sitio más adelante, aproximadamente en la mitad de la gompa. Ahí nos acomodamos y empezó la primera sesión del día.

El almuerzo estuvo rico, bien casero como la cena del día anterior: frejoles negros con arroz y salchicha, ensalada (apio, tomate, etc.), salsa no picante, plátano frito, refresco y postrecito empaquetado. Me di cuenta de que los dulces no son el fuerte en Colombia.

Después de un descanso en el que tomé varios vasos de café y comprobé que mi gastritis es producida por el trabajo, volvimos a la gompa para la siguiente sesión. En medio de la sesión empezó a llover. Justo encima de nosotros había un hueco parchado con duct tape, que evidentemente no fue suficiente para frenar las goteras. Tuve que moverme adelante, al lado de una chica con la que ya habíamos estado conversando, para no terminar con el pantalón empapado.

Terminada la sesión fuimos a cenar. Nos dieron pasta tubular con pomodoro y carne de res molida, parmesano, ensalada y refresco. Todo muy rico. Ya no recuerdo qué día nos dieron qué dulce, pero en un par de oportunidades hubo cocaditas para mi mala suerte.

Luego volvimos al seminario para un reparador descanso.

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Phowa en Colombia (1/6)

La venida de Ole este año fue, en mi opinión, más intensa que la del año pasado. Hubo harta chamba, en parte por contar con 26 extranjeros en la casa, algunos de ellos durmiendo en los cuartos y otros compartiendo la sala y la gompa con nosotros. La agenda de Ole estuvo demasiado ocupada, pero finalmente todo resultó bien.

El día de la conferencia, cuando ya estábamos en la meditación, me llamó Manuel para avisarme que Lan había retrasado su vuelo a Bogotá. El vuelo que nos llevaría al phowa a Ingrid, Manuel y a mí saldría a las 15:10 en lugar de las 12:40. Eso significaba no sólo llegar tarde a la primera sesión del curso, sino también coordinar el transporte hasta el centro de retiros. Mi estrés, que ya iba de bajada, retomó vuelo.

25 de febrero 2009

Después de dormir poco y mal en la gompa, con el alcohol aún presente en mi organismo por la juerga de la noche anterior, me levanté a preparar jugo y café para los extranjeros que partían. Despachamos a casi todos, al final nos quedamos con Anna, Caty y Ole mientras acomodaban sus maletas en los carros de Carlos y Hugo. Yomaira estaba aún en mi cuarto, terminando de empacar. Finalmente se fueron y pensé ingenuamente que podría dormir algo antes de ir al aeropuerto. Lo primero que hice cuando pude entrar a mi cuarto fue llamar a Manuel para ver cómo resolveríamos el tema de la movilidad del aeropuerto al curso. Felizmente me dijo que le habían conseguido un taxi, así que me comuniqué con alguien de Colombia para informar que llegaríamos por nuestra cuenta.

Terminé de empacar lo que faltaba y no hubo tiempo para más. Ni siquiera para meditar un ratito. Nos recogieron mis suegros y partimos al aeropuerto. Mientras esperaba en la cola de la clase turistas del counter llegó Manuel y chequeó su equipaje en business... el que puede, puede. Alfonso e Ingrid llegaron varios minutos después, como era de esperarse. Ingrid chequeó su equipaje y por insistencia de Alfonso fuimos a comer algo. Jugos de La Gran Fruta para Ingrid, Manuel, Alvaro y yo, cebiche y chifa para Alfonso, ensalada para Ingrid, hamburguesa para Manuel y barritas de Bio Anden para mí (las que sobraron de la comida de Ole).

Llegó la hora de subir al avión, Manuel e Ingrid tenían asientos contiguos en la fila 14 y yo el asiento de pasillo en la fila 13. Manuel habló con el señor que estaba en su fila y accedió a cambiar conmigo, así que estuvimos conversando un buen rato. Después Ingrid aprovechó para avanzar con su tarea de Amitabha y Manuel y yo nos quedamos jato. El snack del avión fue un sandwich en pan de molde (tipo triple, pero ya no me acuerdo de qué) y una chocoteja. Comí el sandwich pero en realidad no tenía mucha hambre, el litro de jugo de lúcuma con plátano había estado contundente.

Finalmente llegamos a Bogotá. En migraciones sospecharon de mí cuando dije que no recordaba el nombre del hotel en el que me estaba quedando. Me llevaron con la supervisora, quien revisó mi pasaporte y me dejó pasar. Nos dimos cuenta de una extraña mancha en la frente de algunos empleados del aeropuerto. Al salir a esperar la movilidad preguntamos a un policía y nos contó que era una señal por tratarse de miércoles de ceniza. No sabía que los bogotanos eran tan católicos.

Esperamos un poco y llegó nuestra movilidad. El conductor no conocía el lugar así que cuando estuvimos más o menos cerca Manuel llamó al encargado del transporte del curso para que nos guíe. Nos informó que él también andaba por ahí y que había una buseta (un bus) cerca. Cuando ubicamos al pata nos bajamos para esperar con él que el bus regrese a buscarnos. Cuando llegó nos subimos y llegamos felices al centro de retiros en Tabio. Todo funcionó como reloj suizo, incluyendo el roaming de Manuel que nos sirvió muchísimo en todo el viaje.

Cuando llegamos al centro de retiros, ubicado a cerca de 3000 msnm, en medio de un bosque de eucaliptos, nos encontramos con la gente que había estado en Lima, la gente de Piura, algunos uruguayos, etc. Nos informaron que el vuelo de Ole se había atrasado y él estaba en una entrevista. La gente estaba cenando aún así que dejamos nuestras cosas en la gompa (una carpa gigante en una parte plana del lugar, y aprovechamos para alimentarnos. El comedor es una carpa grande ubicada en una lomita. Hicimos la cola, agarramos nuestro azafate (en realidad parecían tablas de picar de madera), nuestros platos de cerámica rústica y nos sirvieron el popular ajiaco: una sopa con papa desmenuzada, pollo deshilachado y choclo. Como guarnición nos dieron arroz, un pedazo de palta y un vasito descartable pequeño con alcaparras. También nos dieron refresco de fruta sin azúcar y un postrecito empaquetado. La comida estuvo rica y reparadora.

Luego llegó Ole y empezó la primera sesión. Nos acomodamos atrás porque no había sitio y escuchamos a Ole lo más atentamente que pudimos, a pesar de estar chaquetas. Nos enteramos que Lucy llegó más tarde y se fue de frente al hospedaje.

Terminada la sesión nos acomodamos en los buses para ir al hospedaje. Nos tocó un seminario católico, para variar. Nos tocó un cuarto con dos camas y una tarima bajísima, en la que durmió Manuel. Nos acomodamos rápidamente y caímos rendidos en un sueño reparador que sólo fue interrumpido de vez en cuando por los ronquidos de Manuel.

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Monday, September 15, 2008

Feliz cumple Mauricio!

Este año Mauricio quiso pasar su cumple (el sábado 13) haciendo postraciones. Su meta era 17 malas, Hugo le propuso hacer 20: 5 desde la 00 horas, 10 más en la mañana y 5 después del almuerzo. Yo no los acompañé desde el principio porque llegué cansada de la casa de mis papás. Cuando bajé a tomar desayuno el sábado a las 11 ya habían arrancado. Poco después de las 11:30 busqué un espacio en la gompa que ya estaba medio llena con Lucy, Hugo, Mauricio y María Luisa postrándose, Javier en Mandala, y Rocío y Rosa en Mente de Diamante. Arranqué con postraciones, luego bajó Alvaro también a postrarse y finalmente Alfonso con su mochila de Mandala. Cerramos a la hora de almuerzo, yo había hecho 5 malas; Lucy, Hugo y Mauricio las 10 que tenían programadas.

Javier, Rashid, Alvaro y yo almorzamos en la casa, los demás salieron con Mauricio. En la tarde partimos nuevamente Alvaro con Mandala y yo con postraciones, también estuvieron Javier y Alfonso "mandaleando" y Carlos haciendo Mente de Diamante. Finalmente, después de bajar el almuerzo, Lucy, Hugo y Mauricio cumplieron su saldo de 5 malas.

Después de todas esas horas de sudor y meditación lo lógico era darse un baño y caer desmayado, pero no! Cerraron la noche con trago en la casa, en Huaringas y en una fiesta en Miraflores. Alvaro y yo salimos un rato de compras pero el sueño (y en mi caso la gastritis) no nos permitieron acompañar al resto.

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Wednesday, June 18, 2008

El nuevo centro ya es totalmente nuestro!

Anoche nos entregaron las llaves de nuestra nueva casa y sede del Centro Budista Camino del Diamante, la casa es mostra y estamos esperando con ansias que empiece la mudanza.

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Wednesday, January 16, 2008

Lama Ole en Lima

Siendo optimista y asumiendo que alguien más que yo lee este blog, acá va la propaganda de la conferencia y curso de nuestro querido Lama Ole este fin de semana.


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Wednesday, November 14, 2007

Buenos Aires y Montevideo (día 5 de 5)

De regreso en la estación de Tres Cruces de Montevideo decidimos gastar los pesos uruguayos que teníamos en nada más y nada menos que comida. Compramos agua y galletas para el regreso, también una empanada de jamón y queso en un puesto llamado Eat y volvimos a La Mostaza, esta vez por una ensalada griega (rúcula, tomate, queso y aceitunas con aceto balsámico y aceite de oliva Borges) y un frankfurter húngaro con cebolla y pimientos caramelizados. Curiosamente tenía granos de pimienta enteros.

El bus de regreso era mucho más cómodo que el de ida, supongo que porque el viaje era de noche. Aún así no pudimos dormir mucho, en parte porque el viaje fue más corto. Una vez de vuelta en el terminal de Colonia, con sus sillas multicolores de buque acomodadas a la mala en su improvisada sala de espera, nos sentamos hasta la hora de embarque. Una vez más fueron impuntuales y debimos esperar haciendo cola de pie mientras los pasajeros del viaje anterior desembarcaban.

El buque lento es un centro comercial flotante. Tiene tiendas, casino, mesas de bar, venta de comida, etc. En la parte inferior viajan autos. Unas puertas de vidrio nos separaban de los que no estaban en primera clase, aunque nunca entendimos muy bien cuál era la diferencia. Nos acomodamos en una de las filas traseras, huyendo de las luces para dormir mejor. Lamentablemente no me di cuenta de que en esa zona no llegaba la calefacción y no dormí casi nada por el frío. Alvaro tampoco durmió bien y estábamos tan llenos y cansados que ni siquiera reclamamos el desayuno que venía incluido con el pasaje.


En Puerto Madero tomamos un taxi a la casa de Diana. Llegamos como a las 8 y debíamos estar fuera de 10 a 12 porque ella tenía paciente a esa hora (es psicóloga). Alvaro durmió hasta las 9 y yo hice postraciones. Después tomamos leche, yo comí fruta y salimos bajo la lluvia a hacer compras.

Tomamos el subte hasta la estación Catedral y caminamos por Florida. Compramos algunas cosas, incluyendo unos lentes de sol y un paraguas para reemplazar el que tenía porque se rompió. En un momento fuimos a parar a la Galería Pacífico en donde Alvaro comió otro helado de la Abuela Goya y yo me tomé un par de yogurts.

De regreso, caminando por Lavalle, decidimos almorzar en la pizzería Los Inmortales. La había visto con buen puntaje en la guía Oleo así que era una opción segura. Pedimos una ensalada light (espárragos, beterraga, moyashi, vainitas y alcachofa) y unos ravioles de pavita con jamón y almendras en salsa cuatro quesos. De tomar pedí media botella de Malbec San Telmo y Alvaro un licuado de banana con leche. Al comienzo nos llevaron triángulos de masa de pizza con mantequilla, después pan integral y baguettino trozado.

Quedamos repletos y regresamos a la casa de Diana, cabeceando en el taxi, para los preparativos finales. Conversamos con una taza de mate cocido, después salimos un rato al supermercado a comprar algunas cosas y volvimos a despedirnos y esperar el taxi que nos llevó de vuelta a Ezeiza y nos dio la oportunidad de cabecear un poquito más.

En el aeropuerto vimos a Hugo recién en la cola de embarque. Para nuestra sorpresa, el sistema de check-in de Lan le había dado mi asiento a mí otro al medio de la parte central de la misma fila. Menos mal sucedió con él y no con un desconocido, porque accedió a cambiar de asiento. Al poco rato apareció Lola, quien tenía el asiento contiguo al de Hugo.

Alvaro no durmió nada y yo casi nada. Estaba super incómoda. La comida estuvo normal, otra vez sin opciones. Había ravioles en dos salsas (una blanca con crema y una roja con champiñones y cebolla), pan, mantequilla y un piononito de chocolate bastante dulce pero agradable.

Los papás de Alvaro nos recogieron del aeropuerto y nos llevaron a la casa, muertos pero felices y pensando en viajar más seguido a ver a Ole.


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Buenos Aires y Montevideo (día 4 de 5)

El lunes amanecimos cansados y medio indigestados. Aún así desayunamos leche (yo con café) y facturas. Salimos temprano a la estación de Buquebus en Puerto Madero para intentar cambiar nuestro pasaje de vuelta de las 08:15 a las 02:15. La idea era viajar de madrugada para evitar pagar alojamiento en Montevideo y aprovechar nuestro último día en Buenos Aires. Afortunadamente se pudo hacer el cambio y como pasamos del buque rápido al buque lento, para no devolvernos dinero nos pusieron en primera clase por sólo 5 pesos más por cada uno. Nos dimos cuenta, además, de que nuestro pasaje había sido sacado por equivocación para el día siguiente, así que el cambio fue oportuno.

Después de hacer el trámite empezaron a llegar los pasajeros para el check-in. Nos encontramos con Juana, luego llegaron los demás poco a poco. El buque salió casi puntual y realmente iba rápido. A bordo había venta de comida y bebidas, nosotros comimos sólo ensalada de fruta envasada con un almíbar ligero y un dulce de batata (camote).

Llegamos al puerto de Colonia, un pueblito chiquito como los de las películas. La estación es misia, pero al menos había una cafetería en la que, además de perder mis lentes de sol, comimos mixtos en pan integral y licuado de banana con leche.

Luego llegó la hora de abordar el bus. Tuvimos uno casi exclusivamente para nosotros. De más está decir que Alfonso se encargó de hacer un poco de escándalo mientras veíamos el paisaje campestre, en mi caso escuchando Dream Theater. Una vez en la estación de Montevideo, que es moderna y tiene restaurantes y tiendas de recuerdos, compramos pesos uruguayos y comimos en la cervecería La Mostaza (que dicho sea de paso, no tiene frascos de mostaza en cada mesa ni utiliza mostaza en cada uno de sus platos como se podría haber pensado). Alvaro y yo compartimos una ensalada La Mostaza (verduras, jamón, queso, huevos, aceitunas... y nada de mostaza) y un flan (en realidad era como una leche asada hecha en molde) con dulce de leche. Terminamos de comer y tomamos un taxi hacia el sitio de la conferencia, la Hostería del Lago. Los demás alquilaron un auto y una camioneta para movilizarse durante los siguientes días.


Llegamos tarde a la conferencia y nos sentamos en los 2 últimos lugares libres. Los demás llegaron más tarde y se acomodaron donde pudieron. El tema de la conferencia no lo sabemos, pero Ole habló de todo lo que siempre menciona en las conferencias públicas. Yo me enganché con las cosas que dijo sobre la física, que fueron un micro resumen de lo que he estado leyendo en The Quantum And The Lotus. Después de las preguntas y antes del break para la meditación (ya eran las 23:30, hora uruguaya), Alvaro y yo nos acercamos para que nos bendiga. Ole nos vio y nos dijo "You two again?" pero igual nos bendijo diciendo "It's glad to have you here". Nos despedimos de él y nos quedamos hasta las 00:30, hora en que tuvimos que dejar la meditación del Decimosexto Karmapa a medias porque el taxi había llegado para recogernos.

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Buenos Aires y Montevideo (día 3 de 5)

El domingo nos levantamos temprano para llegar a tiempo a la primera sesión. Nuevamente aproveché para postrame y tomé un desayuno saludable (plátanos, mandarina y leche) gracias a que Hubert y Alvaro arrasaron con las facturas que había comprado Benjamín. Antes de iniciar la sesión, Axel comunicó que al finalizar el día habría un casamiento de 3 parejas y nos apuntamos como lo teníamos planeado desde hace tiempo. El curso prosiguió igual de intenso e interesante.

A la hora del break alguien dijo "vayamos a almorzar a San Telmo". Supusimos que había algún lugar realmente bueno y partimos en varios taxis. Encontrarnos allá demoró un poco, así que algunos aprovechamos para recorrer la famosa feria.


Cuando finalmente estuvimos completos caminamos a la pizzería Pirilo, una especie de Mortal en versión italiana. El sitio es antiguo, se come de pie y las pizzas son bastante grasosas, pero valió la pena probar algo típico. Alvaro y yo escogimos el tradicional "sandwich", una porción de fainá (especie de pizza con harina de garbanzos) y una porción de pizza, en este caso de muzzarella. Además pedimos una porción de pizza de cebolla para compartir. Comimos rápido porque ya faltaba poco para el inicio de la segunda sesión y volvimos a la Galería Pacífico, más específicamente al patio de comidas. Alvaro, Carlos y yo comimos helados de la Abuela Goya, que es una tienda de dulces patagónicos muy buenos pero ligeramente caros. Hugo comió un helado de Freddo y convencimos a Lucy de que coma uno de la abuela. El yuppie de Manuel se tomó un café.

Tanta comida me dio sueño durante la primera parte de la segunda sesión. Afortunadamente el café y el mate estaban ahí para salvarme y no me distraje mucho. El curso en sí fue mucho más de lo que esperaba, encima de eso al final vino la mejor parte. Las 3 parejas que se iban a casar se convirtieron en 11, Alvaro y yo incluidos. Ole condujo el casamiento "masivo" hablando primero de la pareja en el sentido budista, de la compasión y la sabiduría. Después nos describió las formas búdicas en unión que debíamos visualizar y nos bendijo pareja por pareja (incluso casó a una pareja de espectadores que se sentaron cerca de las demás).


Luego del casamiento Ole hizo el lung, el permiso para iniciar la práctica, que yo no había recibido aún. Después hicimos el buda de la medicina, el voto del boddhisatva y finalmente el lama nos bendijo, primero a los que no habíamos tomado refugio ni recibido nuestros nombres dármicos. Hice la cola 2 veces, primero para el refugio y después con Alvaro, para que nos bendiga juntos y para aprovechar en preguntarle algo muy importante con respecto a nuestras vidas juntos. Como siempre, los peruanos decidimos hacer un poco de alboroto y nos juntamos para una bendición comunal del lama.

Esa noche fue la fiesta de fin de curso en la casa de Sebastián. Había vino, chela, gaseosa y una cantidad descomunal de empanadas, la gran mayoría de carne y unas cuantas de pollo, jamón y queso y verduras. Las de jamón y queso estaban buenísimas, lamentablemente no llegué a probar las de verduras porque las pocas que había estaban destinadas a los vegetarianos.

Ole y su mancha cenaron algo especialmente preparado para ellos en el comedor. Cuando terminaron empezó la música y el baile (menos mal que no son cumbieros). Yo me moría de cansancio y frío, pero era difícil conseguir un taxi por ahí así que tuvimos que esperar a que llegara alguno de los que habíamos llamado. Compartimos el transporte con Elena (una uruguaya) y Carlos. Al poco rato de que llegamos a la casa llegaron Diana, Benjamín y Hubert.

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Buenos Aires y Montevideo (día 2 de 5)

Al día siguiente nos levantamos un poco tarde. Aproveché para hacer postraciones y como ya faltaba poco para el almuerzo sólo tomamos leche. Benjamín nos preparó milanesas (de carne, no como en Perú, el único lugar del mundo donde se hacen de pollo) con ensalada de lechuga, tomate y aceite de oliva. También había pan y vino. El almuerzo estuvo buenísimo y contundente.


Después de un tecito partimos en subte al Centro Cultural Borges, en la Galería Pacífico. Llegamos cuando había poco espacio libre pero pudimos acomodarnos.

La primera vez que vi al lama Ole fue en una conferencia en el 2005, cuando el budismo me llamaba un poco la atención pero aún no lo tomaba en serio. En el 2006 no fui a la conferencia ni al curso porque estaba en mi etapa antibudista, así que éste fue mi primer curso con Ole.

El lama estuvo en Brasil el día anterior y en la madrugada le sacaron una muela. Eso no le impidió desenvolverse como de costumbre, sólo requirió muchos líquidos fríos y hielo para bajar la hinchazón del cachete. Durante la primera sesión habló un poco de cosas generales del Camino del Diamante, supongo que haciendo un resumen de la conferencia del 8 a la que no pudimos asistir. Después empezamos con la "carnecita", el texto del Mahamudra, el cual por un momento me pareció corto, hasta que recordé el libro y me di cuenta de que el curso iba a ser largo y consistente.

A la hora del break bajamos a la cafetería del Centro Cultural Borges pero demoraron en atendernos. Raltando pocos minutos para la segunda sesión del curso, llegaron las bebidas y cancelamos el pedido de comidas. Manuel fue al patio de comidas y optó por comerse algo en el Burger King (¿?), yo fui a Brioche Doree y pedí un sandwich de roquefort, jamón crudo y manteca (mantequilla) en pan negro (integral) y un licuado (jugo) de durazno y naranja. Compartí el sandwich con Alvaro, me tomé un mate (había filtrantes de yerba mate, café y té en la sala) y comenzó la segunda sesión.

El curso es super denso, las explicaciones de Ole fueron extensas, con los ejemplos prácticos que suele dar. Las preguntas a veces no estaban relacionadas con el texto pero sirvieron para tocar puntos interesantes y escuchar cosas nuevas. La segunda sesión terminó un poco más temprano de lo planeado (a las 23:00 aproximadamente) por el asunto de la muela.

Después de la inevitablemente larga coordinación para ver a dónde íbamos después, se optó por el pub Bangalore, en Palermo, en donde trabaja una chica de la sangha. El sitio es chico y estaba repleto, así que fuimos a un bar a la vuelta. Me tomé una chela (Stella Artois, por supuesto), Alvaro una gaseosa y pedimos sandwiches de lomo de ternera con chips de papa. El sandwich no estaba muy rico (le sentí un saborcito a wasabi a la salsa que para mi gusto no tenía nada que hacer ahí) y se notaba que el aceite de la freidora no era muy nuevo que digamos. Estuvimos ahí un rato y nos fuimos a descansar, de nuevo cerca de las 2 a.m. Al día siguiente nos enteramos de que la habían seguido en el Bangalore con un par de jarras de gin tonic.

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Buenos Aires y Montevideo (día 1 de 5)

Finalmente llegó el día. El viernes 9 nos dirigimos al aeropuerto, gracias a la novedad del check-in electrónico, menos de 2 horas antes del vuelo. El trámite fue rápido, el embarque fue casi puntual y el vuelo fue bastante bueno. No hubo opciones de comida (se extraña la típica pregunta "¿pollo o pasta?", pero al menos nos dieron almuerzo y no sólo un snack como solía ser en el pasado. El menú fue un guiso de pollo, cebolla y pimientos con arroz, pan, mantequilla y cheesecake de maracuyá (buenísimo). El vino que ofrecen es cumplidor, así que sólo tomé una copa y decidí no reincidir al regreso.

Llegamos a Ezeiza sin más complicaciones que la larga cola en el Banco de la Nación para cambiar dólares y la escasez de monedas que parece acechar a Buenos Aires. Habíamos quedado en llamar a Diana, quien amablemente ofreció hospedarnos en su casa, pero sin monedas no se pudo, así que tomamos un taxi con ese rumbo. Ahí nos recibió Benjamín, acomodamos nuestras cosas tratando de molestar a Hubert, el alemán con el que compartimos la habitación y que después de haber perdido el vuelo a Argentina había dormido prácticamente nada en un perido de 40 horas. Benjamín nos invitó empanadas, chela y gaseosa. Esperamos a que llegara a Diana del centro. Ella nos entregó una copia de las llaves de la casa y nos fuimos a la casa de Macarena, donde estaba parte de la sangha peruana tomándose unos vinos. Casi a las 2 a.m. salimos, algunos con dirección a un bar y nosotros de vuelta a la casa de Diana, a descansar.

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Thursday, November 08, 2007

Mañana, por fin

Mañana estaremos en Buenos Aires, finalmente, después de una larguísima espera. El viaje se empezó a planear a finales del año pasado, cuando se supo que el Lama Ole no estaría en Lima este año. La conclusión lógica fue ir a Argentina para verlo de todos modos en el 2007, aunque estuviera programado para enero en Lima. Así pues, después de que Alvaro aseguró su chamba y con ella el financiamiento del viaje, nos apuntamos con la comitiva de la sangha peruana.

Alfonso, Ingrid, Leo, Manuel, Carlos, Carina, Hugo, Lucy, Mauricio y Miguel ya están allá. Su itinerario es del 6 al 16 (19 para Mauricio). Nosotros, por varios motivos, estaremos sólo del 9 al 13, lo suficiente para asistir al curso en Buenos Aires y la conferencia en Montevideo.

Así que después de dos largas semanas de enfermedad, con la congestión y la tos que todavía no me dejan, partiré mañana a conocer a Ole ya más personalmente que cuando lo vi en la conferencia del 2005.

Y por supuesto, a pesar de la gastritis que me ha estado molestando desde el domingo (supongo que por la enfermedad), trataré de comer en lugares que se merezcan un review. Empezando por el avión, claro.

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Friday, August 03, 2007

Budistas alcohólicos invaden Buenos Aires

Ese es el titular que aparecerá en los diarios Argentinos en Noviembre. Nos vamos a ver a Lama Ole en Buenos Aires y Montevideo (y los que disponen de más tiempo y dinero, también estarán con él en Punta del Este). También aprovecharemos para recibir la bendición de nuestro lama por nuestro matrimonio, ya que no pudo estar en Lima en enero. Con Alfonso, Ingrid, Leo, Carlos, Hugo, Lucy, Manuel, Alvaro y yo confirmados (Carina, Mauricio, Pasko y más por confirmar) se avecina una buena juerga de varios días.

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Friday, June 22, 2007

Ser o no ser kagyu

El martes de la semana pasada nuestro querido amigo Javier, quien vive con nosotros en el centro, fue a Plus TV para grabar una entrevista en el programa Fulanos y Menganos. Lo entrevistaron junto a otros dos señores (el actor Carlos Victoria y un español que tenía algo que ver con la revalorización del centro histórico de Lima). El martes de esta semana salió al aire el programa y la respuesta fue casi inmediata. Aproximadamente 30 personas han llamado para pedir la dirección y averiguar más datos del centro y las reuniones de meditación.

Ayer llegaron 10 de esas personas a la reunión de los jueves, quienes pudieron experimentar la confusión inherente a todo primer encuentro con un grupo budista. Cuando recién llegas todas los sonidos no son precisamente mantras (la gran mayoría ni siquiera sabe qué es un mantra). Escuchas términos rarísimos y la gente habla de ellos como si fueran castellano. Eso frustra a algunos e incentiva a investigar a otros. Supongo que así es como funciona la selección natural... si te sentiste cómodo y quieres saber más, probablemente seas kagyu y seguirás viniendo no-matter-what.

Ayer, cuando se fueron los nuevos, estuvimos analizándolos un poco, viendo quiénes probablemente repetirían el plato. Hubo un caso en particular en controversia. Hasta se habló de apostar plata. Sea como sea, lo sabremos en las próximas reuniones.

A veces el vínculo es clarísimo, a veces es difícil de detectar. En mi caso, todo lo que escuché desde el primer momento tenía completo sentido. Sin embargo me demoré como dos años en empezar la práctica y aún ahora, meses después, me cuesta mucho avanzar, pero por factores externos al budismo en sí.

La gente sigue llamando al centro y preguntando cosas que a veces suenan sospechosas. Seguramente seguirán llegando nuevos en las próximas reuniones e irán quedando pocos, los que sientan el vínculo con la escuela porque seguramente en vidas anteriores han sido también parte de la sangha.

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Monday, May 07, 2007

Setentas en el centro

El sábado fue la famosa fiesta con tema setentero en el centro, pro-fondos para el centro mundial de retiros que se está construyendo en Alemania. A alguien se le ocurrió la idea de juntar música, ambiente y ropa setentera para la fiesta, cosa que a mí no me hizo mucha gracia, pero finalmente pienso que habría sido mucho peor una fiesta reggaetonera. El sábado me di cuenta de lo miserable que habría sido yo en los setentas, con flores y colorcitos por doquier y sin la posibilidad de conseguir fácilmente discos de Zeppelin, Sabbath o similares.

En fin, podría decirse que la fiesta fue un éxito porque se ganó algo de plata para donar a Europa, aunque, a pesar de tener la casa llena, fue menos gente de la que se proyectó. Se vendió menos trago y comida de lo que pensamos pero la gente la pasó bien, muchos recordando la época y otros alucinándola. Me pregunto si hubiéramos convocado más personas con una fiesta ochentera.

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