Chirimoyas en Australia
Hace unas semanas vi (con algo de horror) en el supermercado una fruta muy parecida a una chirimoya. El letrerito decía "custard apple" y, sin pensarlo dos veces, compré una (por la "módica" suma de dos dólares y pico) para que Alvaro la pruebe y me confirme si mis sospechas eran ciertas o no. ¿Por qué el horror y por qué Alvaro debía probarla? Porque, debo confesarlo, toda mi vida he odiado las chirimoyas y las guanábanas. Tanto así que ni siquiera me he molestado en notar las diferencias entre ambas. La única forma en la que paso la guanábana es en champús y esto es porque el sabor queda en un segundo plano gracias al mote, piña, canela, clavo y azúcar. Todos los demás souflés, mousses, cheesecakes, cocteles y las infaltables tortas de cumpleaños con guanábana en el medio y adornadas con crema chantilly... no, gracias.
Alvaro partió la susodicha fruta en dos, la miró, la probó y me confirmó que era una chirimoya. Me acordé de mi profe de cocina italiana, que siempre nos decía que como cocineros teníamos que probar todo lo que se cruce en frente nuestro para registrar sabores. Me preparé mentalmente y probé un bocado. Para mi sorpresa, no me desagradó. No puedo decir que se convirtió en mi fruta favorita, pero definivamente no tenía el sabor fuerte de las chirimoyas peruanas. Como muchas otras comidas australianas (pescados, mariscos, frutas, verduras), las chirimoyas acá son bastante insípidas. Tanto así que me comí la mitad.
Ese día le fotos a la chirimoya entera y partida, pero salieron un poco oscuras porque era de noche. La fruta en sí estaba un poco oscura porque estaba super madura, así que otro día compré otra en otro supermercado por otro precio (¡un dólar más!) que resultó más fotogénica. Además, tomé las fotos de día. Y de nuevo me comí la mitad.
Nota para mi familia: esto no significa que la próxima vez que vaya a Lima pueden comprar torta de guanábana para celebrar algún cumpleaños.
Alvaro partió la susodicha fruta en dos, la miró, la probó y me confirmó que era una chirimoya. Me acordé de mi profe de cocina italiana, que siempre nos decía que como cocineros teníamos que probar todo lo que se cruce en frente nuestro para registrar sabores. Me preparé mentalmente y probé un bocado. Para mi sorpresa, no me desagradó. No puedo decir que se convirtió en mi fruta favorita, pero definivamente no tenía el sabor fuerte de las chirimoyas peruanas. Como muchas otras comidas australianas (pescados, mariscos, frutas, verduras), las chirimoyas acá son bastante insípidas. Tanto así que me comí la mitad.
Ese día le fotos a la chirimoya entera y partida, pero salieron un poco oscuras porque era de noche. La fruta en sí estaba un poco oscura porque estaba super madura, así que otro día compré otra en otro supermercado por otro precio (¡un dólar más!) que resultó más fotogénica. Además, tomé las fotos de día. Y de nuevo me comí la mitad.
Nota para mi familia: esto no significa que la próxima vez que vaya a Lima pueden comprar torta de guanábana para celebrar algún cumpleaños.
Labels: chirimoyas, custard apple, guanábana, Sydney
