Wednesday, January 27, 2010

Australia Day 2010

Ayer celebramos nuestro primer Australia Day. Lo gracioso es que en más de 30 años nunca celebré 28 de Julio. Debe ser porque en Lima, fuera del corso de Wong, no se siente un ambiente festivo como el aussie. Igual decidimos hacer algo tranqui nomás: almorzar en Hyde Park y después ir a la bahía a ver los aviones de la fuerza aérea. Nos encontramos con Gladys en el tren, ella se había puesto tatuajes temporales con la bandera de Australia. Después nos dio tatuajes para estar a tono con las celebraciones.



Llegamos a Hyde Park poco antes del mediodía. El parque es gigantesco y estaba repleto de gente. Había gente con tatuajes como los nuestros (la mayoría migrantes), pero sobre todo gente con banderas o polos con la bandera estampada. Caminamos desde el extremo sur del parque, donde había una exhibición de vehículos militares. En el centro del parque empezaba la fila de puestos de comida, desde thai hasta paella, pasando por los infaltables gozleme turcos (especie de crepes rellenos generalmente con queso y verduras o carne molida). Pero queríamos comer algo típico aussie: BBQ. Una empresa de carne auspiciaba el evento y tenía varios puestos, en uno vendían hamburguesas a la parrilla, pero preferimos ir al del BBQ "de verdad", pasando previamente por el bar para comprar unas chelas heladitas, necesarias para contrarrestar el calor que hacía.

Gladys y yo comimos costillas acompañadas de choclo y coleslaw (más conocida como "la ensalada de Kentucky"), Alvaro pidió el lomo acompañado de papas y cebolla caramelizada. Las costillas estaban buenísimas, la carne estaba tan suave que pudimos comer con los cubiertos descartables de madera que nos dieron, mientras escuchábamos tocar a los BBQ Kings. La porción de Alvaro, como se ve en la foto, no fue suficiente para él, así que apenas terminó fue a comprar una pizza.


Después de comer me tomé otra chela y Alvaro un ice chai (té especiado con helado). Fuimos a dar una vuelta para ver qué más había, pero no encontramos nada interesante. Decidimos ir al Opera House para ver los aviones. Fuimos caminando por Macquaire St, en donde había una larga exposición de carros antiguos, casi todos en perfectas condiciones. Algunos tenían sticker de registro de este año, lo cual indica que continúan en circulación. Lo más pintoresco fue una mini casa rodante con cama, utensilios de cocina, etc. A lo lejos se veía un helicóptero jalando una bandera australiana sobre la bahía.



Finalmente llegamos al Opera House totalmente sudados y deshidratados. Pero no nos quedaba otra opción que achicharrarnos bajo el sol, para poder ver bien los aviones. En un momento a Alvaro se le ocurrió la brillante idea de usar el paraguas que habíamos llevado para las lluvias que habían sido pronosticadas (y que nunca aparecieron). A eso de las 2 pm pasó volando un grupo de 3 aviones en formación, en dirección al norte de la ciudad. Pensamos que iban a sobrevolar la bahía, hacer piruetas o algo por el estilo, pero no volvieron. Un helicóptero (no sé si era el mismo de la bandera) pasaba cada cierto tiempo.

Esperamos a los paracaidistas que estaban programados para las 2:15. Aproximadamente a esa hora pasó un avión de sur a norte y dejó caer dos objetos, supusimos que eran los paracaidistas pero nos equivocamos. Tal vez estaban midiendo el viento para el verdadero salto. Al poco rato se escuchó un alboroto entre la gente, no entendíamos qué pasaba hasta que vimos un pata con dreads saliendo del agua. Había saltado para refrescarse. Al toque el bote de la policía se acercó y un policía le tomó los datos para ponerle una multa. Nada de colaboración para una pollada ni para el combustible del bote. Acá, según parece, la coima no existe. Unos minutos más tarde se acercó otro avión (o tal vez el mismo) esta vez desde el sur y, ahora sí, saltaron 4 paracaidistas, el primero con la bandera australiana. En la superficie del mar apareció una nube rosada y todas las embarcaciones pararon. Los paracaidistas cayeron en la bahía uno por uno, uno al lado del otro, recibidos por los aplausos del público. Inmediatamente 4 botes los sacaron del agua. Qué tal organización y eficiencia!


Nos quedamos un rato más, vimos pasar otro avión haciendo la "gracia" de girar 45 grados a la derecha, volver al centro y girar 45 grados a la izquierda. Pasó tan rápido que no le pude tomar foto. Después de eso nos fuimos hacia The Rocks, una zona al borde de la bahía caracterizada por sus restaurantes y bares caros, para ver qué había. Nos detuvimos en el camino para ver el show de una contorsionista callejera que hizo demostraciones de su flexibilidad con varios movimientos, que terminaron con el truco final de meterse en una caja transparente de 16 pulgadas de lado. El espectáculo fue bueno y se ganó una colaboración de parte nuestra.


Luego compramos sorbets y fuimos a The Rocks, donde
estuvimos un rato sentados en el pasto bajo la sombra de los árboles. Yo quería tomarme un trago (el calor hizo que las chelas se evaporaran de mi sangre instantáneamente) pero finalmente decidimos irnos para que Alvaro termine de preparar sus cosas para el examen de hoy. Ni bien llegamos a la casa me duché y me di cuenta de que hubiera sido mejor ir con otra ropa para lograr un bronceado más parejo. Me bronceé con los tatuajes de banderitas, como Don Ramón y las monedas en el capítulo del Chavo en Acapulco. Mientras preparaba la cena (y almuerzo de hoy) me tomé la última cerveza que quedaba en la refri, cabeceada con limonada para hacerla durar.


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Friday, January 08, 2010

Hunter Valley

Pero eso no fue todo. El 26 tratamos en lo posible de descansar y volver a nuestra rutina saludable. Pero el 27 teníamos otra cita con la gula: un tour a Hunter Valley, una de las tantas regiones vitivinícolas de Australia, que queda a sólo 2.5 horas de la ciudad.

El minibus nos recogió a las 6:30 am en la estación de Erskineville. Tanto nosotros como el conductor (un señor mayor llamado Keith) llegamos 10 minutos antes de la hora estipulada, así que estuvimos en el segundo punto de recojo media hora antes de lo previsto. El día estaba nublado y ligeramente lluvioso, así que esperamos dentro del minibus. Susy y José llegaron puntuales, después de los respectivos saludos e intercambio de novedades (José tenía poco más de una semana en Sydney), fuimos a la tercera parada donde después de unos minutos aparecieron Virginia, Eduardo (su esposo), Isabella e Ignacio (los niños) y Alejandro (papá de Virginia). Geoffrey, el coordinador de la agencia me había asegurado que tendrían asientos para los niños pero el conductor no tenía idea de eso. Sentí como mi sangre negra empezaba a calentarse y subir a mi cara pero no lo puteé. Le dije nomás (mucho más calmada de lo que solía ser en Lima) que si podía llamar a Geoffrey para encontrar una solución. Luego de conversar con él me dijo que la única solución era pasar por una automotriz en Hunter Valley y comprar un asiento para Ignacio. Eduardo dijo que no era necesario, pero el asunto quedó un poco en el aire.

Keith hizo una última parada en Chatswood para recoger un grupo de 5 chicos y chicas (aussies, alguien de Alemania y alguien de Croacia, creo). Después de un rato, paramos nuevamente en uno de esos grifos de carretera que salen en las películas, con casas rodantes estacionadas y un par de restaurantes. Ahí aprovechamos para comer algo (nosotros las nueces y manzanas que habíamos llevado), tomar café e ir al baño.

Llegamos al primer viñedo, Savannah Estate, en donde nos sentaron junto a otro grupo para empezar a tomar ¡a las 10 de la mañana!. Felizmente los vinos estaban suavecitos y nos dieron galletas y queso para limpiar el paladar (y no emborracharnos tan rápido). Ahí probamos la exhorbitante cantidad de 11 vinos: Sauvignon Blanc espumante, Semillón 2007, Verdelho 2008, Traminer cosecha tardía 2006, Moscato espumante, Durif espumante (tinto), Merlot 2005, Shiraz 2007, Shiraz reserva 2007, Semillón Botrytis y Moscato. Me gustaron todos los dulces y el semillón, el espumante tinto me pareció espantoso. El merlot también estaba bueno, pero siendo el primer viñedo que visitábamos no sabía si habrían otros mejores (y más económicos) después, así que no compré nada.

El segundo viñedo fue Ernest Hill, creo que para todos nosotros el mejor de los que visitamos. Ahí probamos: Semillon 2009, Verdelho 2009, "Cracklin´" Rosé 2009, "Shareholders" Shiraz 2008, "The Dam" Merlot 2008, Semillón dulce ligeramente espumante y otro Semillón dulce. Otra vez los dulces nos gustaron, tanto así que compramos un paquete de 3 que incluía los 2 últimos vinos que probamos más un shiraz dulce. Los estamos guardando para empezar a consumir mañana con el postre.


La siguiente parada fue en la tienda de quesos Smelly Cheese Shop. Lamentablemente teníamos pocos minutos disponibles, por lo cual sólo pudimos probar 5 quesos: feta con pesto, feta con tomates secos y ajos, feta marinado en dukka (especias orientales), queso crema con hierbas y duetto (mascarpone y gorgonzola). El consenso general fue que los dos primeros fetas y el duetto estaban exquisitos. Dejamos las compras para más tarde, ya que de regreso pasaríamos por la sucursal de la tienda.

El tercer viñedo fue Blueberry Hill, según Keith el mejor del día. A nosotros no nos parecieron nada espectaculares los vinos, aunque su merlot haya ganado el premio al mejor merlot del mundo en 1996. Eso sí, fue el viñedo más caro del día. Probamos: Sauvignon Blanc 2009, Chardonnay 2009, Rosé 2009, Cabernet/Merlot 2008 (con la peculiaridad de que la mezcla era 50%-50%), Merlot 2008, Pinot Noir 2009, Port de Noir 2006 (porto hecho con uvas pinot noir). El merlot y el pinot noir tenían poco tiempo en botella, estaban bastante desbalanceados. Una vez más el vino dulce fue, para mi gusto, el mejor de los que probamos, y no es porque tenga afición por los vinos dulces, en realidad casi no los consumo.


Visiblemente afectados por la cantidad de vino ingerida y cada vez con más hambre, nos dirigimos al restaurante San Martino, que es parte del Hunter Resort. Habíamos contratado el tour con almuerzo gourmet, que estuvo muy bueno y valió la pena (el almuerzo ligero que consistía en pizza o pie costaba sólo 15 dólares menos por cabeza). Todos los platos eran para compartir:
- Bruschettas con pesto, tomate y cebolla.
- Antipasto con jamones, tomates secos, pepinillos encurtidos, cebollitas encurtidas, alcachofas, betarraga, arúgula y durazno.
- Ensalada de roast beef con aderezo de mostaza en grano.
- Potato wedges, la "papa dorada" de estos lares.
- Penne con tomates, aceitunas y alcaparras.




Además, el almuerzo incluía más vino: una copa de blanco y una de tinto. Había la opción de probar 6 cervezas en vasos pequeños y pedir un vaso grande con una de ellas por $12 pero no tenía sentido tomar cerveza después de todo ese vino (y con más vino por venir).

Al salir del restaurante conversamos un rato con Claudio, el guitarrista chileno que toca latin jazz en el restort. Se gana la vida tocando 2 días a la semana. ¡Eso es vida!

Con la barriga llena y el corazón contento nos dirigimos al último viñedo de la tarde: Tintilla Estate. A estas alturas el paladar y la memoria ya no servían mucho para análisis críticos y/o comparativos. Nos sentaron en una mesa cuadrada enorme y probamos: Spitzanti Semillon Lizzie 2009, Hunter Semillon Angus 2009, Spitzanti Rozzie 2009 (rose dulce), Catherine d´M Sangiovese/Merlot 2007, Pinot Noir Four 2008, Justine Merlot 2004, Reserve Shiraz 2004, John Basil 2004 (otro tinto espumante), Shortland Fortified Shiraz 2007, Edwardo Fortified Semillon 2005. Una vez más, me gustaron más los dulces, pero no compré ninguno. En este viñedo también venden aceitunas, aceites de oliva, vinagres, etc. Compré un aceite de oliva con lima (nuestro limón) y una botella de vin cotto (se usa para ensaladas, reducciones y salsas, y contiene: mosto de uvas, higos, vinagre de vino tinto, cáscara de naranja, canela y nuez moscada). También había aceites de oliva con limón (nuestra lima), ají, ajo, etc.

Antes de regresar a la ciudad pasamos por una tienda de chocolates (probamos varios pero no compramos nada) y la sucursal de la tienda de quesos, donde compré un frasco de feta con pesto, uno de feta con tomates secos y ajos, y una mermelada de frambuesa y manzana. También vendían gelato y Alvaro no pudo con su genio, compramos una porción de una bola "para el camino".

Espero volver pronto para visitar algunos de los muchos viñedos a los que no fuimos.

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Tuesday, January 05, 2010

Navidad 2009

Trabajé el 24. Acá no es medio día feriado, como en Lima, pero igual la gente en mi oficina empezó a fugar a la 1 pm. Yo me quedé avanzando algunas cosas como hasta las 3 y me fui a despedir de los pocos que quedaban tomando chela en la cocina o terminando con su trabajo antes de las vacaciones (la mayoría no trabajó toda la siguiente semana). Conversando con un pata en la oficina, me di cuenta de que sería la primera Navidad que pasaría con Alvaro. Mucha gente no entiende cómo podíamos pasarla cada uno con su familia, mientras para nosotros es totalmente lógico. No tiene sentido sacrificar un día familiar tan importante sólo por estar casados.

Fui a la casa, ayudé a Alvaro a terminar de limpiar la casa y partimos al depa de Gladys con algunas cosas para la cena: tapenade y dip de queso de cabra con albaricoques secos, galletitas, aceite de oliva, etc. Una vez ahí empezamos a preparar la cena, con sus respectivos piqueos y vino espumante (normalmente tomamos algún tinto pero había que estar a tono con el ambiente festivo).



Nos habíamos propuesto comer sano en Navidad, la comida en sí era sana pero no la cantidad. Para variar terminamos super llenos, pero felices. El menú fue:
- pechuga de pavo al horno rellena de arándanos secos y nueces
- ensalada caprese con bocconcini
- ensalada de papa, menta y pistachos
- ensalada de espárragos, brócoli, rabanitos, piñones y parmesano
- triffle crumble, capas de queso mascarpone azucarado, manzanas horneadas, cerezas y fresas, y crumble







Ibamos a comprar un rosé para acompañar la cena pero nos recomendaron un pinot grigio, así que decidimos probar. El maridaje resultó bueno, pero honestamente no soy muy aficionada a los vinos blancos.

Después de la cena intercambiamos regalos y cuando ya se nos apagaba la tele fuimos a acostarnos.

Al día siguiente nos levantamos a las 9 para empezar a preparar el postre para el almuerzo, que necesitaba refrigeración. Luego de dejarlo enfriar tomamos desayuno (lo que quedó de frutas y crumble del postre, plátano, yogurt y café con leche) y llamamos a la casa de mis papás y mis tías para los respectivos saludos navideños. Luego fuimos a tomar el tren a mi casa.

Apenas llegamos metí el chancho al horno. Había estado marinándose desde la noche anterior con polvo 5 especias, azúcar, sillao claro, sillao oscuro, pisco y salsa de char siu. Como teníamos bastante tiempo hasta que el chancho estuviera listo aproveché para preparar jarabe de goma y pecanas acarameladas para la cena en el centro (sí, el 25 no fue nada light). Cuando faltaba poco para que el chancho estuviera listo empezamos a preparar la mise en place para el chaufa y el tallarín saltado. No salieron tan bien por la falta de hornilla de alta presión a gas, pero hice el intento. El chaufa tenía chancho asado picado, aparte preparé salsa de tamarindo (con tamarindo, no como las de los chifas baratos) para acompañar el resto del chancho asado. El tallarín saltado tenía pollo, jolantao, pimiento, champiñones, frejolito chino y hongos secos. Y por supuesto, hice nabo encurtido. Faltaba la Inca Kola nomás. El postre, lamentablemente, no estuvo rico. Era un mousse de limón con fresas y frambuesas frescas pero no me gustó. Ya borré la receta de mi archivo.


Gladys tenía un compromiso en la noche, así que la acompañamos a tomar su tren. Teníamos la intención de caminar hasta Broadway (queda como a 1.5 km de la casa) pero estaba lloviendo, así que desistimos. Descansamos un rato y fuimos al centro para seguir comiendo, como buenos cerdos que somos. Ya estaban ahí todos los demás: Matt, Andrey, Markus, Niels, Julia, Guillaume y varias alemanas. La comida estaba casi lista, me tomé un ron & tonic preparado por Matt mientras me las ingeniaba para hacer pisco sour con poco hielo y sin coctelera ni licuadora. Usé una licuadora de inmersión, el trago salió decentón, aunque muy dulce. Igual a la gente le gustó.

Cuando ya faltaba poco para que el cordero de Matt estuviera listo (2 piernas de cordero con ajo y romero incrustado, condimentadas con sal, pimienta y aceite de oliva y cocinadas a baja temperatura durante 4 horas en el horno), empecé a preparar las ensaladas. Una tenía lechugas mixtas, espinaca bebé, vainitas, tomates cherry, queso feta, avellanas tostadas y aderezo de sour cream, limón, echalotte, aceite de oliva, sal y pimienta. La otra tenía lechugas mixtas, espinaca bebé, champiñones, pecanas acarameladas y aderezo honey mustard. Julia preparó dumplings polacos rellenos de papa (a primera vista parecían gyozas), no sé si ella misma preparó albóndigas, también había panes (el de aceitunas estaba buenazo). Comimos hasta el hartazgo, tanto así que no me provocó tomar más alcohol.



Estuvimos conversando con los anglo e hispanohablantes, escuchando de fondo conversaciones y bromas en alemán. La digestión se llevó casi todas nuestras energías y cuando menos lo esperábamos apareció más comida. Era la hora del postre, sobre la mesa habían galletas Tim Tam, pies rellenos de puré de fruta hiper azucarado (los venden empaquetados), keke de Navidad alemán y una jarra de leche con toda su grasa. Comí un par de tajadas de keke alemán y un pie (prefiero mil veces los pies de manzana que venden los carretilleros de panadería), no sin sentir un intenso remordimiento por los miles de calorías poco nutritivas consumidas.

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2010

Ya pasó mi primera Navidad en Australia. También mi primer Año Nuevo. Ya estamos 2010. Hace 10 años salí de la universidad. Hace 7 meses que vivo en Sydney. ¡No puede ser! ¡Se malogró el timer!
Recuerdo cuando estaba en primaria y los años pasaban lentísimo. Después de la cena y almuerzo de Año Nuevo se sentía la semana completa antes del cumpleaños de mi tía Sumi. Después pasaba una eternidad, entre vacaciones útiles y dibujos animados, antes del cumpleaños de Gloria. Otra semana completita antes del cumpleaños de Gladys y un par de semanas más antes de empezar a ir al colegio. A los pocos días teníamos una reunión familiar por el cumple de mi mamá. Los bimestres eran larguísimos, el día de la madre coincidía con las primeras vacaciones, luego de más de un mes venía el día del padre. Las vacaciones de Julio alcanzaban para ir a la Feria del Hogar varias veces con los pases permanentes que le daban a mi mamá en el trabajo. La segunda mitad del año pasaba un tanto más rápido, las vacaciones para pasar al cuarto bimestre coincidían con la asamblea del día de la primavera y mi cumpleaños. Después venía el cumple de mi tío y mi tía Ade, de mi papá, de mi tía Emi, el fin de clases, el cumple de mi tía Rosi y por fin Navidad.
Este año, en cambio, fue: Año Nuevo en la casa de Gabriel, cumpleaños, Ole, Phowa, día de la madre, despedidas, Sydney, cumpleaños, chamba, cumpleaños, Navidad, Año Nuevo. Así de rápido y furioso.

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Wednesday, December 23, 2009

Mi primera Navidad en Sydney

Hoy es 24 de Diciembre, pero no parece. Estoy en Sydney, al otro lado del mundo que casi todo el resto de mi familia. Las diferencias en la oficina son notorias. No hubo fiesta con orquesta cortesía de la empresa, aunque sí hicimos intercambio de regalos (Kris Kringle, como le llaman acá) con piqueos y trago, además de harta comida rica y tragos ilimitados en un bar cercano a la oficina. De más está decir que no extrañé el baile para nada. Pero lamentablemente no hubo nada más. Ni grati, ni pavo, ni panetón. Días libres sí, pero no los voy a tomar porque quiero "ahorrarlos" para gastarlos después.
Otra diferencia de este año con todos los anteriores es la cantidad de regalos que tuve que comprar: 2. Poca cantidad + tiendas no tan llenas gracias a la resaca de la crisis financiera = happy shopping.
Ayer salí de la oficina y mientras caminaba a la estación con mi billetera en la mano (para no demorarme al sacar el ticket del tren) me di cuenta de que algo faltaba: la angustia de que te roben antes de Navidad. Inmediatamente pensé "sin grati no hay razón para que los choros se pongan moscas" pero no creo que sea solamente eso, sino que en general hay más seguridad acá. Por ejemplo, hoy el gimnasio al que voy no abrió porque aprovecharon las fiestas para cambiar la alfombra de un área. Fui al parque a entrenar y dejé mi tomatodo de la Cruz Roja encima de una banca. Una hora después, recogí la botella y me fui a la casa. En Lima habría desaparecido a los 5 minutos.
Antes mencioné que las empresas no suelen regalar panetón a sus empleados, pero no porque no haya panetones, sino porque no hay ese tipo de goyerías. Hay hartos panetones acá, de todas las marcas y tamaños. No he visto panetones con la marca del supermercado, pero fácil hay. Hay genuinos panetones italianos y la diferencia de precio no es tan ridícula como la que se encuentra en Lima. Ayer vi que vendían panetoncitos en Priceline, que es una cadena de farmacias. Pero me parece que acá son más tradicionales los kekes de Navidad (Christmas cake), que vienen de la herencia inglesa. Por lo que he visto, es como lo que conocemos como keke inglés pero más denso. Aunque no lo crean, ni Alvaro ni yo hemos probado panetón ni Christmas cake en Sydney. Y me estoy manteniendo firme en el propósito de no hacerlo.
Hoy la cena de Navidad será diferente. Mucho más ligera que las cenas tradicionales de mi familia (pavo al horno, ensalada rusa, arroz -con aceitunas y pasas en los últimos años-, puré de manzana, panetón y chocolate caliente). Gladys y yo vamos a cocinar pavo enrollado con un relleno de pecanas, arándanos secos y manzana. El acompañamiento serán 3 ensaladas. Y no habrá panetón ni chocolate caliente (impensable con 29 grados centígrados). El postre será un triffle crumble de mascarpone con fresas, cerezas y manzana, receta creada por Christophe de elgourmet.com.
Tengo dos razones para evitar el panetón a toda costa: la primera es que hace demasiado calor para tomar chocolate caliente y panetón sin chocolate no es panetón. La segunda es que honestamente no le encuentro mucha gracia al panetón, hay otras cosas mucho más ricas con las cuales sí da gusto tirar al tacho los esfuerzos por comer sano y entrenar duro.
Sin embargo, sé que en Julio, cuando me esté muriendo de frío y me acuerde de que todos los supermercados de Lima venden panetones con empaques que dicen "Feliz 28" (¿serán los panetones que sobraron de Navidad reembolsados?) me va a provocar comer panetón con chocolate caliente. Asi que creo que voy a comprar un panetón con fecha de vencimiento lo suficientemente holgada como para consumirlo alrededor del 28 de Julio.

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Monday, December 07, 2009

Dream Theater - Black Cloud & Silver Linings Tour 2009

Hordern Pavilion, Sydney (05/12/2009)

El sábado pasado vi a Dream Theater por tercera vez en mi vida. Una bastaba para morir tranquila, pero he tenido la buena suerte de que hayan incluido a Sudamérica en su penúltima gira y Australia en la última.

Obviamente, la primera vez fue la mejor. A pesar de que pasamos varias horas haciendo cola bajo la lluvia y tratando de protegernos con bolsas de basura de Mac Donald's, a pesar de que el sonido no estuvo tan bueno, a pesar de que pudimos comprobar que los argentinos son mucho más grandes, fuertes y recios que nosotros, la emoción de verlos tocar de tan cerca y de escuchar TODO el Scenes From A Memory... no tiene precio. Ver a Jordan Rudess en la esquina del Sheraton, quedarme idiota sin saber qué decir y tomarme una foto con él fue un super bonus.

La segunda vez fue muy distinta en varios aspectos. Las entradas ya tenían un precio "normal" (no super rebajadas como la primera vez, cuando seguramente los organizadores estaban tanteando la respuesta del público), el concierto fue en un sitio cerrado (el Luna Park), como teníamos entradas numeradas no hicimos cola desde temprano, esta vez tuvieron teloneros (no muy buenos, por cierto). Esa vez fuimos más peruanos en la mancha porque Iron Maiden tocó pocos días después. Muchos vieron a Dream aprovechando el viaje para ver a Maiden, en mi caso fue al revés. El concierto fue espectacular. Tuvieron mucho mejor sonido y vimos todo perfecto, paraditos en nuestros sitios como público japonés. Igual tocaron dos días seguidos y no cagaron ninguna canción (ya aprendieron a no tocar These Walls en vivo).

Me fui del Perú preguntándome cómo serían las futuras aventuras musicales ahora que ya no tenía mancha para viajar a Argentina. Sí, sí, ya sé que se supone que en Australia hay muchos mejores conciertos que en Sudamérica pero es una sensación distinta. Es la emoción colectiva de miles de tercermundistas que así nomás no tienen la oportunidad de ver a los músicos que idolatran. Hay, por ejemplo, una gran diferencia entre lo que sentí al ver a Maiden en Lima y lo que sentí cuando los vi en Santiago y Buenos Aires. La energía de la gente es directamente proporcional a la cantidad de tiempo que ha estado privada de buenos conciertos. Con eso en mente no sabía bien que esperar. Un buen día estaba leyendo mi correo y vi el newsletter de Ticketek. Al escanear rápidamente la sección de conciertos vi las palabras mágicas: Dream Theater. 5 de Diciembre en Sydney. Compré las entradas al toque.

Los meses que siguieron pasó lo que había estado sospechando: era como si no hubiera ningún concierto. No había nadie con quién emocionarme, Alvaro estaba tan metido en su curso de TAFE que no tenía idea de nada de lo que pasaba alrededor. Unas semanas atrás la gente de Lima empezó a enviar mails sobre el concierto de Metallica allá y extrañé compartir la expectativa con alguien.

En fin, el día llegó. Estábamos muertos porque el día anterior habíamos estado en un cumpleaños. Yo, además, estaba resaqueada. Dormimos una hora antes de salir de la casa y nos fuimos al paradero del bus. Ahí nos encontramos con algunos patas que iban a tomar el mismo bus para ir al concierto y me acordé del boliviano. Llegamos al Hordern Pavilion, había un huevo de gente pero la mayoría iba a otro local (el sitio donde está el Hordern tiene varios centros de convenciones y campos deportivos). La cola para Dream era corta, esperamos unos minutos y abrieron las puertas a la hora anunciada (7 pm).

La llegada a la puerta fue uno de esos momentos en los que uno entiende por qué no existe un segundo mundo. Nadie te empuja ni trata de meterse. Las personas de seguridad no te rompen la entrada, sólo la escanean. No te miran ni te tocan ni te quitan la cadena con la que sujetas tus llaves. Puedes llevar tu cámara y todo lo que te de la gana, menos botellas. Creo que incluso había gente entrando con comida. Me sentí rara.

Una vez dentro del local no había ambulantes vendiendo gaseosa, sánguches ni canchita. Habían varios puestos bien surtidos de alcoholes variados (chela, vino, licores premezclados), jugos, agua, bebidas energéticas, sánguches de varios tipos, wraps, snacks, etc. Y LOS PRECIOS ERAN LOS MISMOS QUE EN LA CALLE!! No lo podía creer. Había merchandising también pero no compré nada de Dream porque el único polo para mujer era blanco.

A las 7:45 en punto empezaron los teloneros: Pain Of Salvation. Son una banda sueca interesante, en la primera canción el sonido estuvo malo pero lo arreglaron para el resto del set. En general son buenos músicos y showmen, la música no aburre gracias a la versatilidad en las melodías vocales y a ciertas partes en algunas canciones donde cada quien sigue un beat distinto logrando un caos armonioso (para los que estamos acostumbrados a eso). El turno de Pain Of Salvation terminó a las 8:30 en punto, salimos a comprar algo de comer y un cd de los suecos.

Regresamos a nuestra posición (sección Petrucci: a pocos metros del extremo derecho del escenario). El lugar estaba medio vacío, lo cual me preocupa porque eso puede significar que Australia no esté incluida en la próxima gira de DT. Unos cuantos minutos antes de las 9 los plomos empezaron su chamba y la expectativa crecía. Como siempre, un telón negro nos ocultaba lo que ocurría en el escenario. A las 9 en punto sonó el clásico track introductorio (el tema de Psicosis) y luego el comienzo de A Nightmare To Remember. En el compás donde entra toda la banda cayó el telón. Euforia colectiva. Esta vez no tomé tantas fotos porque quise concentrarme más en el concierto. Las pocas que tomé están en Facebook. El sonido estuvo impecable, la decoración del escenario bastante simple (extrañé las hormigas del Chaos In Motion tour), los videos más o menos. Han hecho animaciones 3D para algunas canciones y unas especiales del "mago" Rudess. No me gustaron mucho las de Rudess, la idea es bacán porque en un momento toca un solo con una pista sonando en paralelo y en la pantalla se ve a Rudess a la izquierda y al mago animado a la derecha, cada uno tocando su parte. Pero la animación en sí es medio pobre.


Este fue el setlist, que me pareció bastante corto después de haberlos visto 2 días seguidos en las 2 oportunidades anteriores:
A Nightmare To Remember
A Rite Of Passage
Hollow Years (extended version)
Keyboard solo
Prophets Of War
Mirror
Lie
Wither
The Dance Of Eternity/One Last Time
Solitary Shell (extended with guitar & keyboard solo)
In The Name Of God
The Count Of Tuscany

Otra cosa que me llamó la atención fue ver a un bouncer de los que están frente al escenario pasar con una botella de agua para darles de tomar en la boca a los que se estaban deshidratando en las primeras filas. Nunca había visto nada igual. En general la gente es bastante tranquila, no sé si porque se trataba de Dream Theater. Lo malo es que hay patas altísimos y patas que huelen a alacrán.

A las 11 en punto (hora anunciada) terminó el show y todos tranquilitos se fueron a sus casas, algunos en carro, otros caminando, otros (como nosotros) en bus y tren. No sé si hay un equivalente al Krypto por acá, si lo hay seguramente algunos la siguieron ahí.

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Sunday, November 15, 2009

Comiendo sano... no!

El viernes nos mandamos un atracón, para variar. Gladys, Alvaro y yo teníamos la misión de consumir un sobre de lúcuma en polvo con fecha de vencimiento Noviembre 2009. Ya que yo había hecho cheesecake de lúcuma dos veces anteriores, esta vez escogimos milkshake de lúcuma. El acompañamiento obvio fue una tiptorella casera.


Después del atracón fuimos caminando hasta Broadway (casi 3 km de ida más 3 de vuelta), no con la intención de quemar las calorías (misión imposible), sino de no tener pesadillas en la noche.

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Un día en la vida de... (parte 1)

Ya tengo casi 6 meses en Sydney y casi 3 en esta chamba. Mi rutina ya está totalmente establecida, hasta tengo "planes B" específicos que se aplican sin problemas cuando algo falla (si me quedo jato, tengo que ir a la oficina más temprano o quedarme hasta más tarde, etc.). El viernes decidí andar con mi cámara durante la mañana para registrar parte de esa rutina.

Normalmente los lunes, miércoles y viernes me levanto a las 5:20. Voy al baño para liberarme de la carga nocturna, lavarme la cara, cepillarme los dientes, etc. A estas alturas del año, y contando con el horario de verano (una hora adelantada), el sol empieza a alumbrar tímidamente a la hora que salgo del baño (entre 10 y 15 minutos después de haber entrado).




Me visto y verifico que tenga todo lo que necesito ese día en mi bolso del gimnasio (una de las tantas bolsas reutilizables que circulan en Australia, en este caso de la tienda de libros Basement Books).



Tomo agua y como un plátano si tengo hambre. Todos los días extraño el sabor, la variedad y, sobre todo, el precio de los plátanos en Perú. Acá ahorita lo más barato que encontramos es $3.99 el kilo (en oferta). Si comí plátano me cepillo los dientes otra vez y estoy lista para ir al gimnasio (con una cara de sueño terrible).



Antes de salir de la casa veo todos los pares de zapatos desparramados en la entrada y me repito una vez más que tengo que comprar un rack "este" fin de semana. Por supuesto que "este" fin de semana todavía no llega, porque aún no puedo decidir qué tipo de rack comprar: el de Kmart que cuesta $20 pero es de metal y se oxidaría cuando ponemos los zapatos mojados, el de las tiendas chinas que cuesta $22 pero se ve medio endeble y no tiene mucho espacio o el de la mueblería de por la casa que cuesta $79 pero se ve resistente y con bastante espacio. Aún no he tomado la decisión, pero espero que este fin de semana sea "el" fin de semana.



Saliendo del edificio están nuestros tachos. Por algún motivo no nos han dado el nuevo tacho de basura con tapa roja y seguimos teniendo uno antiguo y maltrecho, pero al menos ya nos cambiaron el de reciclaje, con tapa amarilla. Generalmente aprovecho la hora en que salgo al gimnasio para dejar algunos reciclables ahí.



El cielo está casi totalmente claro, aunque este viernes en particular nada soleado. Camino por Iredale Street, la perpendicular a mi calle.



Media cuadra más allá y ya estoy en King Street, "la" avenida en Newtown. Ahí está el 99.9% de negocios del suburbio, desde cafés hasta sex shops, pasando por tiendas de ropa reciclada y negocios de masajes thai.



Todos los días paso por esta tienda de música y un poco que extraño tener todo el equipo que tenía en una época. Pero también un poco que extraño esa adicción que poco a poco se ha ido desvaneciendo.



Unos cientos de metros más allá está la estación de tren de Newtown. Es una de mis dos opciones para transportarme, la otra es la estación de St Peters, que queda para el otro lado de King Street y pertenece a la línea que me lleva a la casa de Gladys.



Una cuadra y media más allá y ya estoy en el Newtown Gym. Hora de entrenar!



Después del gimnasio regreso a la casa, como algo, me baño y salgo otra vez. Dependiendo de la hora voy a la estación de Newtown o St Peters. Esta vez fui a St Peters, que está un poco más cerca de la casa.



Bajo en la estación de Wynyard y camino unos cuantos metros a la oficina. En la planta baja del edificio hay un café, el olor en las mañanas es espectacular: café recién hecho y pan tostado. Subo al piso 15 y entro a mi oficina, una oficina para mí sola, por primera vez en mi vida laboral. Acomodo mis cosas y estoy lista para empezar un día más de chamba.



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Tuesday, November 10, 2009

Resucitando el blog

Este blog está totalmente desactualizado y desorganizado. Es un caos. Creo que el problema (para el blog) fue mudarme de país. Primero estuve dos meses y medio solucionando los problemas inmediatos de la migración: falta de casa y trabajo. Una vez que conseguí los dos, el dilema se produjo por algo tonto e importante a la vez: el idioma. Escribí un par de posts en inglés pero luego pensé que tal vez sería buena idea continuar en español, sobre todo para evitar que se me oxide la gramática y la ortografía.

Luego de tomar la decisión del idioma reescribí los posts que tenía avanzados. Eran sobre restaurantes. Ahí se produjo mi segundo dilema, que de hecho ya me había estado molestando desde hace tiempo: soy muy amateur para poder llamarme "food blogger". No le llego ni a los tobillos a la gente que está detrás de Orangette, 101 cookbooks, Chocolate & Zucchini, Mucho Gusto Perú, Cucharas Bravas, etc, etc. En Lima llegué a superar ese trauma y me mandé a comentar mis experiencias alimenticias, pero acá el tema se complica. Hay todo un ejército de food bloggers (según mis cálculos, más de 90% de procedencia asiática) armados con cámaras que se ven profesionales y un sueldo que les permite comer fuera varias veces a la semana, lo cual no es nada barato en Sydney. Yo me he armado de valor unas cuantas veces y he sacado mi cámara digital del año de la pera para tomar fotos de platos, pero generalmente me chupo.

Todo esto ha estado dando vueltas en mi cabeza por un buen tiempo (y estresándome de paso) pero creo que ya encontré la solución a este problema que no existe. Este blog nació como un repositorio de cosas que me pasan en torno a ciertos temas que me interesan y tiene la finalidad de servirme de "album de experiencias" para cuando la memoria empiece a fallar. Así que seguiré escribiendo en español, tal vez a veces en inglés y me compraré una cámara más decente. Asunto solucionado.