Thursday, August 14, 2008

Review: Malabar

Hoy es un día especial: el cumple de Alvaro, y encima, el último en Lima. Como es costumbre, vino a buscarme a la oficina para invitarlo a almorzar. Pensé que, al igual que el año pasado, iba a escoger comida japonesa, pero para mi sorpresa escogió ir a Malabar cuando lo tuvimos en frente (antes del almuerzo estuvimos en Basadre, haciendo transacciones bancarias).
Me di el gusto de marcar otro restaurante de mi lista de pendientes como visitado, rankeándolo con un 5 (de 5). El lugar, a mi parecer, es A1 en todos los sentidos. Pero vayamos por partes.

El sommelier José Bracamonte nos recibió con una sonrisa y nos preguntó si deseábamos beber algo o ir directo a comer. Escogimos lo segundo, dado que tenía que volver a trabajar. De otro modo habría dejado que me sugiera algún espumante como aperitivo.

La atención es buenísima. Todos los mozos son amabilísimos y siempre se acercan con una sonrisa. El lugar es bonito, aunque me pareció que había un choque de estilos un poco extraño: por el color de las paredes y el mobiliario tiene un aire juvenil, pero algunos detalles de la decoración (vasos de estilo antiguo, animales disecados) y la música avejentan el ambiente.

La carta está muy bien hecha, como era de esperarse, tiene suficientes opciones como para satisfacer todos los gustos pero no cae en la repetición. Después de unos breves minutos decidiendo qué pedir mientras disfrutábamos nuestros jugos, decidimos escoger sólo platos de fondo para poder pedir postre si quedaba espacio. Alvaro pidió ravioles rellenos de carnes blancas horneadas con foie gras y yo doncella a la parrilla con caracoles de río, salsa de chorizos y puré de yuca. Los platos tardaron un poco en llegar, signo de que buena parte de la preparación se realiza al momento. Durante la espera llegaron las cortesías: causitas con aceite de perejil servidas en cucharas chinas y pancitos tibios con mantequilla. Además nos cambiaron los cubiertos por los adecuados para nuestro pedido.

Finalmente llegaron los esperados platos. La vajilla va con el aire moderno y elegantón del lugar, nos sirvieron en platos de pasta blancos y bastante amplios. Las porciones son mesuradas, como esperábamos, el tamaño justo para cuanto acostumbramos comer. A Alvaro le ofrecieron parmesano para sus ravioles y se lo rallaron directamente sobre la pasta, demostrando una vez más la categoría del lugar. Ambos platos estuvieron exquisitos. Decir que estuvieron buenísimos sería poco, fue una explosión de sabor en cada bocado.

Luego pedimos la carta de postres, la cual en realidad era una carta de sobremesa, que incluía cafés, licores bajativos y puros. Como la comida nos había dejado espacio para un postre por cabeza me di el gusto de ordenar algo con chocolate: un volcán. Alvaro pidió la tres leches quemada con helado de queso de cabra. Los postres tardaron unos minutos y llegaron a la mesa con una presentación impecable. Estuvieron deliciosos.

Llegó la hora de pagar la cuenta, pese al elevado monto no me dolió firmar el voucher porque valió la pena cada centavo. Es obvio que para el común de los mortales no es un restaurante para almorzar todos los días pero sí es altamente recomendable darse un salto por ahí alguna vez en la vida.

Tres leches S/. 18.18
Volcán chocolate S/. 18.18
San Luis con gas S/. 3.79
Jugo de frutas (x 2) S/. 13.64
Cubierto (x 2) S/. 12.12
Ravioles rellenos S/. 28.79
Sudado de doncella S/. 33.33
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Subtotal S/. 128.03
IGV S/. 24.31
% rec. cons. S/. 16.67
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Total S/. 168.97

Malabar
Dirección: Av. Camino Real 101, San Isidro
Teléfono: 4405200

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1 Comments:

Anonymous Nita said...

que rico comes...maldita!!!!!!!!!!!! come todo lo que puedas...mientras puedas y claro me traes algo el otro anho por supuesto, jajaja

28 August 2008 at 10:37:00 GMT-5  

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