Wednesday, March 01, 2006

Acerca de la sandía con sal y la palta con azúcar

Ayer en la noche estaba preparando mi ensalada de frutas para el día siguiente y como tenía un poco de hambre corté una tajada de sandía y la comí. Con sal, por supuesto. Hasta ahora no he conocido a la persona que no me mire con cara de susto y me diga "en mi casa también la comemos así", y tampoco a la que se atreva a probar. Sin embargo, para mí es lo más común del mundo, así la comía mi abuelita y así aprendí a comerla en la casa de mis tías. Menos exótica es la combinación de palta triturada con azúcar que se convertía en el relleno perfecto del pan del desayuno o la lonchera, sé de otras personas que la han probado y de otras que he convencido de probar. Lo gracioso es que recién a los 16 años supe que en casi todas las demás casas se come el pan con palta y sal. Me pareció lo más raro del mundo (aunque no tanto como el palta sour que sé que preparan en Chile). En fin, me atrevería a decir que en cada casa del mundo hay uno o más platos o combinaciones trademark. En mi casa (léase mi casa + la de mi tía que queda al lado y donde desayuné y almorcé durante todo el colegio y parte de la universidad) estas combinaciones incluyen la sandía con sal, la palta con azúcar, la torta de galletas y las torrejitas de coliflor con salsa de soya y mostaza*. Cosas que no he comido en ningún otro lugar y que cuando pienso en ellas (o las vuelvo a comer) me transportan inmediatamente a mi niñez.

* Dejo de lado el nigagori (balsamina) porque nunca pude comerlo, aparentemente el amargo es el único sabor que mi lengua se resiste a aceptar.

1 Comments:

Blogger amonaco said...

lindo articulo, saludos

8 January 2012 at 17:45:00 GMT-5  

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